Pues va a ser que sí. Que después de ocho años de espera, nuestra ciudad, por fin, va a contar con nuevo PGOU. Y todo parece que por obra y gracia de Manuel Fernández Fustegueras al que hace varios meses se le encomendó, a través de una adjudicación, su redacción. Ocurre después de que el anterior equipo no quisiera, no pudiera o no le dejaran sacarlo adelante a pesar de los muchos años que tuvieron para realizar el documento que permitiera el desarrollo urbanístico de El Puerto del siglo XXI y eso que costaría lo suyo.
Chocante desde luego, que unos tardaran tanto para nada y otros en menos que canta un gallo obtengan resultados tan diferentes, ya que no solo se ha concluido un documento sino que además estará aprobado provisionalmente el próximo día 29. Y a partir de ahí, si pasa los numerosos y necesarios trámites administrativos de alegaciones y exposición pública, podría estar en vigor, si la Junta de Andalucía le da la aprobación final, en el 2011. Si señores, en dos años. Todo un record en los planes urbanísticos de la ciudad, que si por algo se han caracterizado ha sido por los numerosísimos equipos redactores que se han pagado para ponerlos en marcha y en los retrasos. Todo ello, mientras el término se desarrollaba urbanísticamente, sin ningún tipo de previsión, dando lugar, desde mi punto de vista, a dos ciudades: la legal y la ilegal, que consentida por todos, se ha asentado en cañadas, espacios naturales… vamos, allí donde había un hueco. Ardua labor se tendrá que realizar, a partir de la aprobación definitiva, del PGOU, después de tantos años de libre albedrío en la construcción.
Pero bueno, no pretendía ser negativa sino felicitar al equipo redactor del nuevo documento (al que también habrá que pagar una considerable cantidad) por las ganas que ha puesto para evitar más retrasos y la recuperación de la ciudad fuera posible. Está claro que Fustegueras debe tener en su poder una varita que le ha permitido hacer magia potagia. PipiGago


