MAÑANA se cumplen 30 años del intento golpista del 23-F liderado por el teniente coronel Antonio Tejero y, hasta este pasado domingo, no volví a ver las imágenes grabadas por TVE. Desde aquel día no había podido contemplar aquellas escenas. Cada vez que llegaba el aniversario y las televisiones recurrían a las imágenes para recordar los hechos, cambiaba de canal o me marchaba. Era tal la vergüenza que me hacían sentir que me era imposible contemplarlas sin volver a recordar las escenas de un esperpento militar, que gracias a la pericia negociadora de unos cuantos y al sentir democrático de todo un pueblo, nunca llegó a ser y simplemente quedó como uno de los episodios nacionales más vergonzosos de nuestra historia reciente. Al revisar las imágenes me vino a la memoria como viví este episodio en Madrid, lejos de todo lo que quería y prácticamente sin entender a que se debía el alboroto, pues para entonces creía que nuestra democracia estaba lo suficientemente arraigada como para que se pusiera a temblar. Por lo visto, una idea bastante alejada de la realidad. Aquella tarde me encontraba en la cafetería del colegio mayor, ubicado en la glorieta del Presidente García Moreno, tomándome un cafelito con un amigo portuense, cuando me mandaron recado de que acudiera a atender una llamada telefónica del domicilio familiar. En los escasos segundos en que mi familia me ponía al corriente de la situación en el Congreso de los Diputados, hasta llegar de nuevo a la cafetería, todo cambió tan rápidamente que en una hora de las 80 estudiantes que nos hospedábamos allí sólo quedamos una docena. Transcurrieron las horas enganchadas a la radio, la televisión y a los teléfonos. Una noche en vela en la que aprendí a valorar todo lo que hasta entonces me había sido dado y nunca había valorado.
Desde entonces y hasta el domingo no he tenido la fuerza necesaria para contemplar las escenas de la llegada de los sublevados al hemiciclo. Y una vez revisadas, he vuelto a revisarme a mi misma y he podido comprobar que mis valores democráticos son aún más fuertes que entonces y que es necesario que nos recuerden ciertos hechos de nuestra historia para ser capaces de recapacitar y valorar todo lo que tengo. Pipi Gago. Diario de Cádiz.
![tejero[1]](http://pipigago.files.wordpress.com/2011/02/tejero1.jpg?w=300&h=199)


