LO peor que tiene un año nuevo es que te pone de manifiesto que tienes un año más a tus espaldas, y que casi todos los planes que habías querido llevar a cabo durante los doce meses ya pasados siguen siendo propósitos o buenas intenciones. En mi caso siguen quedando muchos objetivos en el tintero como, por ejemplo, ir continuadamente a un gimnasio para poner en forma el escultural cuerpo que Dios me ha dado; andar una hora diaria aunque llueva y haga frío; leer aquellos libros que todo el mundo ha leído y que a mi me resultan insufribles; alejarme del sofá el fin de semana; comenzar un dieta nutritiva, fácil, sabrosa y barata que me ayude a eliminar esos kilos pegados como lapas a todos mis huesos, y sobre todo, no enfadarme los sábados cuando las actividades futboleras de mi vástago conllevan el tener que volver a madrugar.
Total que ha llegado 2009 y tengo que ponerme las pilas para dar más de sí y poder efectuar con éxito algún que otro objetivo abandonado por enésima vez. Estos deseos, aunque ansiados desde hace años quedan relegados a la importancia que verdaderamente tienen cuando se trata de conseguir algo tan elemental como un empleo. Desgraciadamente en El Puerto muchas familias tienen como única finalidad para este nuevo año el encontrar un puesto de trabajo que les permita atender las necesidades más básicas. Y esto sí que es duro.
El 2009 no ha sido un año deseado. Antes de que el reloj de la puerta del Sol anunciara su llegada ya sabíamos que no auguraba nada bueno. Estamos inmersos en una grave crisis económica de la que saldremos todos escaldados. Estoy segura. Y lo peor de todo es que además los que menos tenemos deberemos pagar los derroches de aquellos que han estado más de una década dando pelotazos tras pelotazos e inflando y estirando un chicle que ya se sabia hace tiempo que no daba para más. Todos tendremos que apretarnos el cinturón mientras que los gurús del Gobierno buscan soluciones rápidas que dejen vislumbrar la luz al final de este túnel. Con lo que se nos viene encima, ya que los datos y estadísticas de momento no auguran que las cosas mejoren, cada día que pasa tiene más sentido el sms que recibí estas navidades y que decía así: “de parte del director de tu banco Feliz 2010″. Pipi Gago.Diario de Cádiz